Ya hacía algunos meses que mis pasos no me traían de regreso a Moya y sus arrabales... Ese rincón perdido y privilegiado de la geografía conquense que me tiene robado el corazón. Es la tierra de mis padres, abuelos y demás generaciones y sin duda, la siento como parte de mi.
El tiempo no acompañó a disfrutar de los días de deseado descanso que se me antojaban, sin embargo, no hay día que no resulte especial y diferente al resto.

Las Ruinas de Moya esconden un encanto especial entre sus murallas. Pasa el tiempo, pero conserva su encanto.