Han pasado dos días y sigo en mis sueños de hombre despierto...Es martes... y miro atrás... No puedo dejar de ver el mar de Donosti rompiendo contra los peines que Chillida le regaló al viento. Me recreo mentalmente callejeando por el casco antiguo... y me cuelo en sus tascas para saborear infinidad de tapas ahogadas con un vinito...El fondo y objeto de esta escapada de 7 horas de estrecho autobus... Ismael... Parecía no llegar nunca, pero ahí estaba el inicio de gira... Espectacular... fenomenal... una puesta en escena muy simple pero no falta nada... está él, con su voz... sus historias...su dulce ironía, sus ganas de gustar... mis ganas de que me guste. 2 horas de concierto que dieron para tantas y tantas cosas... que mente y corazón se transportan...se emocionan.
Tengo muchísimas ganas de volver a verlo en Barcelona.
En la foto... se pierde mi mirada allí donde se besa el mar con el cielo del norte... buscando quien sabe qué... con pajaros en la cabeza... pero ahora mismo, miro la imagen... y me transmite una paz que Barcelona y el ritmo frenético me arrebata por momentos... me envidio a mi mismo... y me siento afortunado por habermelo permitido.